La Orientación Joven es el servicio de orientación académica y laboral para jóvenes que forman parte de los Servicios Educativos y de la Casa de Recés, además de estar abierto a los jóvenes del distrito. Se trata de un servicio al cual chicos y chicas pueden acudir para recibir acompañamiento en la toma de decisiones sobre su futuro.
Así, por un lado, acompaña a las mujeres de Casa de Recés: desde elegir estudios, hacer preinscripciones o saber donde dirigirse para homologar un título, hasta preparar un currículum y hacer la investigación de trabajo.
Por el otro, apoya a los jóvenes de los Servicios Educativos con la misma mirada, pero adaptándose a la diferencia de edad. En este grupo hay adolescentes y jóvenes de entre 14 y 20 años, y por eso el foco es un poco distinto: asegurar que conocen las opciones formativas de la educación postobligatoria, explorar sus vocaciones y que vayan acercándose al mundo laboral.
¿Cómo funciona el acompañamiento?
El primer encuentro sirve para explorar la situación de cada joven en el ámbito académico o laboral, conocer sus objetivos y expectativas y, sobre todo, entender por qué está allí.
«Intento no trabajar nunca desde la obligación. Me gusta plantearlo como una propuesta: "Ei, ¿qué os parece si quedamos un día?"», explica Andrea, la responsable del programa.
A partir de aquí se marca un objetivo, que puede ser encontrar trabajo u obtener plaza en un grado medio, por ejemplo, y se habla sobre que hay que hacer para alcanzarlo. La voluntad del servicio es que este plan sea cada vez más compartido y que los y las jóvenes sean los y las protagonistas.
La frecuencia con la que continúan los encuentros se adapta a cada persona: la segunda visita suele ser al cabo de quince días, y después el ritmo puede ser quincenal o mensual. En la búsqueda de trabajo, la clave es dar herramientas y ver hasta dónde pueden llegar por sí solos. Cuando ganan autonomía, el seguimiento pasa a ser más telefónico, pero no se acaba: el acompañamiento continúa hasta que se cierra el círculo. «Los primeros trabajos siempre son una caja de sorpresas, y está bien que puedan tener este apoyo», explica Andrea.
¿Qué es el éxito en Orientación Joven?
Es la gran pregunta, y Andrea la responde poniendo el peso en el proceso. Para ella, el éxito empieza cuando el espacio permite a los jóvenes conocer todas las opciones que realmente existen y decidir con toda la información, sin presiones. «No se trata de lo que estudian, sino de que ellos estén bien con su decisión.»
Titularse y trabajar de aquello de lo que se ha estudiado es, está claro, motivo de celebración. Pero hay un éxito más intangible: que, cuando algo no ha ido bien, puedan volver, explicarlo sin temor a ser juzgados y buscar otra opción. Esto, a veces, cuesta reconocer o incluso puede dar vergüenza, pero en Orientación Joven trabajan para que sepan que no pasa nada si se equivocan y emprenden la búsqueda de nuevo. Normalizar que no todo el mundo hace el mismo recorrido también forma parte del acompañamiento.
«Que sepan que continuaremos siendo la mano amiga que les apoya. Esto también es éxito.» Andrea
De hecho, su filosofía hace que no se queden solo en la búsqueda de trabajo o de estudios, sino que también acompañan sabiendo que cada joven está dando los primeros pasos hacia la adultez. Y mientras lo hacen, les enseñan lecciones importantes: acertar a la primera no siempre es posible, y cambiar de rumbo no es un fracaso.

