Cada jueves, el Palau de la Música Catalana acoge los ensayos de una coral infantil en que Alba es la directora, y Adriana (10 años), y Salma (8 años) son dos de las voces que la forman. Esta es la iniciativa Palau Víncles en que los niños de los Servicios Educativos de la Fundación de la Esperanza participan desde el curso 2014-2015.
L’objectiu del projecte és acostar un espai tan emblemàtic com el Palau de la Música a les entitats i a les persones del districte de Ciutat Vella, una iniciativa que ha aconseguit que cada cop més nens i nenes de la Fundació de l’Esperança aprenguin i gaudeixin de la música. Durant els primers dies, els assajos es fan a la sala de l’Orfeó Català, una sala majestuosa plena de detalls modernistes i just per sota de l’escenari: “un entorn idíl·lic que des del primer moment ha animat a cantar” assegura l’Alba.
El ensayo empieza con el calentamiento de la voz y con unos ejercicios de vocalización
y respiración “para, poco a poco, ir cogiendo una buena técnica para cantar”. Este año,
los ensayos de la coral empezaron en el mes de octubre y semana tras semana el
repertorio de canciones ha ido creciendo. Cuando en el piano de cola suenan los
primeros acordes de Salima, una canción popular marroquí con la letra en árabe, llega
el mejor momento para Adriana: “me gusta esta canción porque también hacemos un
baile para acompañarla”.
una cançó popular marroquí amb la lletra en àrab, arriba el millor moment per a l’Adriana: “m’agrada aquesta cançó perquè també fem un ball per acompanyar-la”.
Objetivo: cantar en el Palau
Com tots els hàbits i les rutines des de l’inici de la pandèmia de la Covid-19, aquest curs els assajos de la coral també s’han hagut d’adaptar a les noves mesures sanitàries recomanades, com portar la mascareta posada per cantar: “Hem hagut d’introduir nous exercicis per aprendre a respirar bé, sense forçar la veu i sense cansar-se” diu l’Alba.
Para Salma, a pesar de que está muy acostumbrada a llevar la mascarilla a lo largo de todo el día “a veces se hace un poco difícil para cantar, ya que tenemos que estar separados los unos de los otros y nos cuesta más escucharnos” explica.
El objetivo es que a finales de curso se haga un concierto en que participan muchas otras corales infantiles que también forman parte del proyecto Palau Vincles. “Es uno de los momentos más esperados del año, tanto por los niños y niñas como para las familias que los vienen a ver” asegura Alba, que ya tiene la experiencia de los otros años. “Para las familias, ver a sus hijos sobre el escenario con la sala llena y aplaudirlos, es brutal, es un sentimiento muy especial”

