La maternidad, en sí misma, es una etapa trascendental y vulnerable para las mujeres, puesto que suscita grandes transformaciones a nivel mental, emocional, físico, familiar y social que van acompañadas a menudo de emociones y sentimientos ambivalentes, como la felicidad, el miedo, la confusión, la inseguridad y la angustia. Si bien es cierto que estos cambios afectan a todas las mujeres, independientemente de sus circunstancias, hay factores y realidades sociales que hacen que estos sentimientos se intensifiquen y que la maternidad se viva con una mayor vulnerabilidad y fragilidad; como es el caso de las mujeres que viven la maternidad sin red familiar y social cercana.
La importancia de las redes de apoyo en la crianza
La gran mayoría de las madres que participan en el Espacio Familiar han vivido un proceso migratorio y muchas no tienen una red de apoyo familiar y social próxima, hecho que supone que vivan su maternidad con más soledad, aislamiento y fragilidad; experimentando sentimientos de mucha angustia, incertidumbre y preocupación. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los países de origen de las familias que se acompañan, la crianza se vive de forma colectiva y comunitaria, teniendo una gran red de apoyo intrafamiliar. Por eso, supone un gran cambio para ellas vivir la maternidad sin apoyo.
Poder tener una red de apoyo mutuo en la maternidad y la crianza tiene un gran impacto en el bienestar y la salud emocional de las familias. En este sentido, hay una estrecha relación entre la carencia de redes de apoyo durante la maternidad y el riesgo de sufrir una depresión posparto y dificultades de relación con el bebé. Así, se pone de manifiesto la gran necesidad de poder ofrecer contextos donde se puedan construir redes de apoyo y cuidado mutuo en este periodo tan vulnerable; convirtiéndose en un factor de prevención y protección de la salud muy importante.
‘Quan vaig venir aquí, no vaig trobar a un grup de mares, no vaig trobar a unes educadores, vaig trobar a una família, perquè això és el que sou, és el que sento… És que no tenim a ningú aquí’.
El Espacio Familiar 0-3: un refugio para tejer apoyo mutuo y cuidados entre las familias
El Espacio Familiar, para las madres, ha significado tener la oportunidad de poder construir una red de apoyo mutuo, cuidado y aprendizaje muy necesaria. A medida que se han ido encontrando semanalmente en las sesiones, han podido establecer relaciones que con el paso del tiempo se han ido estrechando. La necesidad de socialización, inherente al ser humano, y un punto de unión tan fuerte como el de ser madre, ha supuesto una identificación, empatía y solidaridad hacia las otras que ha permitido conformar la base para la construcción de esta red.
En este espacio, las madres han podido compartir muchas vivencias desde el no juicio, cosa que les ha permitido conocerse mejor. La escucha activa, el reconocimiento mutuo, la validación entre ellas y el respeto han sido también elementos esenciales para que las madres vayan teniendo una mayor confianza e intimidad entre ellas y para conformar una red social segura de apoyo, acompañamiento y contención emocional. También, han encontrado un grupo y un espacio seguro donde poder compartir y explicar experiencias y preocupaciones que normalmente no explicaban a nadie y esto les ha permitido establecer unos vínculos cada vez más fuertes. Además, sentir que aquello que les pasa no solo les pasa a ellas ha hecho que se sintieran menos solas.
‘El solo hecho de sentirte acompañada, de saber que no estás sola, es muy importante porque pierdes el miedo’
La ayuda, el apoyo mutuo y el cuidado entre familias han sido esenciales para construir una red de apoyo consolidada en la que las personas puedan crear sistemas de cuidados colectivos que fomenten la resiliencia y así se puedan reducir los factores de riesgo psicosociales. En relación con esto, las madres han mostrado una gran capacidad de empatía y han proliferado una gran cantidad de acciones de ayuda mutua y solidaridad, como por ejemplo ayudarse en el cuidado de los bebés, intercambiarse ropa, apoyarse emocionalmente y aconsejarse, entre otros; acciones que han permitido fortalecer sus vínculos y construir relaciones más cercanas.
A su vez, el modelado y el aprendizaje entre las familias han sido elementos clave para el crecimiento de los grupos y la construcción de redes de apoyo sólidas en las que todas las personas integrantes puedan aportar y participar de manera igualitaria. Redes en las que cada una de las participantes pueda tener un impacto en las otras personas que forman parte de ella y se pueda generar conocimiento de forma colectiva. En este sentido, la diversidad cultural es muy valorada por todas las familias, puesto que consideran que han podido aprender mucho las unas de las otras. Hay una gran riqueza de experiencias de vida, estilos de crianza y tradiciones que ayudan a conocer otras maneras de ser, de hacer y de estar en el mundo.
El impacto de la red de apoyo en la vivencia de la maternidad
La red de apoyo que han podido formar las familias ha tenido un gran impacto en su vivencia de la maternidad. El hecho de poder socializar con otras madres y sentirse acompañadas emocionalmente ha supuesto que las madres se sintieran mejor con sí mismas y tuvieran un mayor bienestar. Poder romper con el aislamiento y la soledad en que se encontraban muchas familias ha tenido un impacto en su estado de ánimo, sintiéndose cada vez con más fuerza y experimentando sentimientos de disfrute y alegría. También ha tenido un impacto muy positivo a efectos de la autoestima, la autoconfianza, la seguridad y el sentimiento de autoeficacia maternal, sintiéndose reconocidas, validadas y empoderadas en su maternidad.
Los beneficios de esta red también se han visto reflejados en la relación y la calidad del vínculo con el bebé, puesto que tener un espacio de cuidado y apoyo emocional favorece la regulación de las emociones y hace florecer sensaciones de calma, tranquilidad y bienestar. En este sentido, es muy necesario partir de la premisa que si la madre está bien, su bebé también lo estará, si la madre está sostenida, podrá sostener; porque permite que las madres puedan cuidar y maternar con mayor plenitud y con más conexión a las necesidades emocionales de sus hijos e hijas.
‘He podido compartir mis problemas, sacar todo el que viví en el posparto. Antes, cada día lloraba, me miraba al espejo y lloraba. Ahora mi confianza ha vuelto, ahora me estoy recuperando’.
Una red que traspasa las puertas del Espacio Familiar
La relación entre las familias se mantiene más allá de los días en que se encuentran en el Espacio Familiar: esperarse para irse juntas del espacio, contacto por whatsapp, llamarse para preguntarse cómo están, ir a las casas de unas y otras, invitarse a las fiestas de cumpleaños de los hijos e hijas, quedar para tomar algo, ir juntas a parques, ludotecas u otros servicios del territorio, son algunos ejemplos de ello.
Cabe destacar que las relaciones y vínculos establecidos entre las distintas comunidades de un mismo barrio y su perdurabilidad tendrán un impacto a largo plazo en términos de inclusión y convivencia social.


