Vínculos de calidad, con Francesc Torralba

Feb 5, 2026

Vínculos de calidad, con Francesc Torralba

Feb 5, 2026

Francesc Torralba es doctor en filosofía, teología, pedagogía e historia del arte, y uno de los referentes del pensamiento humanista contemporáneo. Su obra invita a reflexionar sobre cómo vivimos, cómo nos relacionamos y cómo le damos sentido a la vida. 

Contamos con su ponencia Vínculos de calidad para el reciente Encuentro de Voluntariado de la Fundación, una sesión muy enriquecedora que nos permitió identificar las cinco claves para determinar cuándo un vínculo es de calidad desde el pensamiento teórico, pero, sobre todo, desde la experiencia en el sector social y del voluntariado. 

A continuación, compartimos una entrevista que recoge las ideas clave de su ponencia y las conecta con la práctica cotidiana del voluntariado y la acción social desde una mirada centrada en la importancia de los vínculos como fuente de dignidad, esperanza y transformación.

En la conferencia que diste en la Fundación de la Esperanza, hablaste sobre los vínculos de calidad y destacaste sus cinco características. ¿Podrías explicar cuáles son?

Procuré destacar que lo más esencial no es la cantidad de vínculos que tenemos, sino la calidad de las relaciones que establecemos con otras personas. Hay una obsesión por el número de seguidores, pero lo más básico es tener y mantener vínculos de calidad. Un vínculo de calidad humana tiene, a mi entender, cinco características: mutua benevolencia, equidad en el trato, confianza por ambas partes, respeto a la libertad de cada persona y, finalmente, respeto a su dimensión íntima. Lo más básico en la vida no es donde se va, sino con quien se va. Hay vínculos que hacen bella la vida, que la hacen agradable y amable, mientras que hay otros que son nocivos, corrosivos y deshacen a las personas física y espiritualmente. 

¿La noción de simetría implica necesariamente que el vínculo sea recíproco?

La simetría es el reconocimiento de la idéntica dignidad. Una relación de poder, de dominio o de explotación ya sea explícita o implícita no puede tener calidad humana. La equidad es reconocer que somos iguales en cuanto a derechos. Somos diferentes en relación a nuestras características, pero tenemos la misma dignidad. Esto es central para evitar formas de exclusión, de clasismo o de humillación. La simetría, pero no significa reciprocidad. Se pueden reconocer los derechos al otro, pero puede ser que el otro no te reconozca tus derechos. La reciprocidad se produce cuando hay una mutua correspondencia entre lo que das y lo que recibes y esto no siempre es así en la vida personal, ni profesional. A menudo, damos mucho más de lo que recibimos y, a veces, recibimos mucho más de lo que hemos dado. 

¿Qué mensaje enviarías a las personas que hacen voluntariados y a los profesionales que se dedican a proyectos de acción social, respecto a los vínculos de calidad?

Hay que evitar el paternalismo, la mirada condescendiente o de superioridad. Hay que aprender a contemplar las potencias latentes del otro, aquello que es capaz de hacer, de decir o de desarrollar. La educación de la mirada es clave. A veces, solo vemos las limitaciones y carencias de los otros, pero no sus potencias latentes, las posibilidades inéditas que atesora su ser. Tenemos que aprender de las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, tenemos que aprender de su resiliencia, tenacidad, fortaleza, esperanza y solidaridad. 

En tu ensayo Anatomía de la esperanza hablas de la esperanza como una disciplina, y dices que no es ingenuidad, sino la fuerza que nos empuja a persistir y transformar la realidad. ¿Cómo se aprende o se ejercita esta disciplina?

La esperanza es un aprendizaje difícil. Tendemos al desencanto, a la mirada apocalíptica, a verlo todo negativo. La esperanza está en entrever posibilidades. No siempre se pueden hacer realidad de golpe. Hace falta constancia, trabajo comunitario, sembrar mucho y tolerancia a la espera y a la frustración. Cualquier proyecto humano, sea social, académico, familiar o empresarial, requiere de la virtud de la esperanza. Nos hace falta compartirla y sostenernos mutuamente cuando todo se derrumba y solo vemos oscuridad. 

¿Tienes algún mensaje final para cualquier persona que pueda estar leyendo estas líneas?

El compromiso individual puede parecer pequeño e insignificante en el mundo, pero es determinante para transformar la realidad. Quien tiene esperanza, cree que es posible mejorar el mundo, ofrecer un marco de vida diferente para nuestros hijos y nietos. Hace falta paciencia y constancia. Unos siembran y otros recogen. Nosotros hemos recogido lo que otros sembraron. ¿Qué sembramos nosotros para que otros puedan recoger?

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