En la Fundación de la Esperanza se trabaja con una convicción clara: la inserción laboral no puede entenderse sin perspectiva de género. Una mirada interseccional guía al equipo que acompaña a las mujeres en su proceso de formación y búsqueda de trabajo.
Uno de los factores más importantes a tener en cuenta en este proceso es la conciliación familiar. Para muchas mujeres, el cuidado de los hijos y las tareas domésticas son el condicionante principal en la búsqueda de trabajo. Todavía más pronunciado en el caso de las familias monomarentales, donde la responsabilidad recae en una sola persona. Ante estas realidades, el equipo intenta ofrecer los itinerarios que mejor se ajustan a las necesidades de cada mujer.
Un ejemplo es la formación práctica de camareras de piso para trabajar en hoteles, que se organiza regularmente con la colaboración de diversas cadenas hoteleras. Además de ofrecer una salida laboral con alta demanda, destaca por brindar unos horarios compatibles con la conciliación familiar. Es por eso que se perfila como una buena opción para muchas mujeres con hijos a cargo.
Por otro lado, el equipo mantiene un firme compromiso con la ruptura de los roles de género, fomentando la participación de las mujeres en ámbitos laborales tradicionalmente masculinizados. Un ejemplo de ello es el sector del mantenimiento de instalaciones. El septiembre pasado se llevó a cabo en la Fundación una formación específica para futuras técnicas de mantenimiento, gracias a la cual varias mujeres ya se han incorporado profesionalmente a este ámbito. El trabajo para combatir estos roles es especialmente relevante para empoderar a las mujeres que buscan trabajo y que ven cómo, poco a poco, se abre camino y se transforman sus expectativas sobre el mundo laboral.


