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Más que nunca, acompañando a quien más lo necesita

junio 2021

Fundación de la Esperanza

Memòria2020

El 2020 ha sido, sin duda, un año muy marcado por la pandemia. La triple crisis sanitaria, social y económica que nos ha afectado ha tenido un gran impacto agravando la brecha de desigualdad y la vulnerabilidad de muchas personas y familias en situación de pobreza y de exclusión social. Cuando se decretaba el confinamiento domiciliario en marzo de 2020, muchas personas y familias se quedaban sin trabajo y sin ningún ingreso. Esta situación de emergencia social ha dejado a muchas personas sin poder cubrir las necesidades básicas de alimentación, higiene o vivienda, una situación de vulnerabilidad y precariedad que no se ha acabado con el final del confinamiento y que ya se prevé que se alargue durante la post-pandemia.

En este contexto, el trabajo de la Fundación de la Esperanza ha sido todavía más relevante que nunca, y los trabajadores, voluntarios y todo el personal de la Fundación no se ha parado. Así se recoge en la Memoria 2020 publicada recientemente y que resume como se ha adaptado la acción social de proximidad de la Esperanza en el nuevo contexto pandémico. Durante el año 2020 se ha atendido a 2.315 personas y 688 familias, el que representa un aumento del 27% de usuarios atendidos respecto al año anterior. Durante los meses de confinamiento, desde el servicio de Atención Social se contactó a todas las familias que ya eran atendidas en la Esperanza para evaluar su situación y sus necesidades en todos los ámbitos, como por ejemplo con ayudas para la alimentación a través del programa CaixaProinfancia u ofreciendo asistencia y apoyo emocional.

Una entidad al servicio de las personas

 

En el ámbito laboral, el 2020 ha sido un año en que muchos de los usuarios que se habían insertado laboralmente se encontraron de repente en situación de ERTE o en despidos. Por eso, desde el servicio de Inserción Laboral se han explorado nuevos sectores que necesitaban personal y se ha apostado por la formación como motor para la inserción. En total, se han conseguido 368 inserciones, un número similar al del año anterior, además de ayudar a crear 107 negocios de emprendedores que han generado en 122 nuevos puestos de trabajo.

Otro de los pilares de la atención integral a las familias es el acompañamiento en la educación a niños y jóvenes. Durante el 2020, 107 niños y jóvenes han asistido al Centro Abierto que los acoge cada día a la salida de la escuela y donde se trabaja el refuerzo educativo, emocional y las relaciones familiares positivas. Con la pandemia y el cierre de las escuelas también se ha hecho más evidente la brecha digital en familias vulnerables, puesto que un 40% de las familias atendidas no tenían acceso a ordenadores ni tabletas para seguir las clases y el 15% no tenían conexión a internet en casa. Para hacer frente a esto, se consiguió un servicio de préstamo de 32 ordenadores y 50 tabletas para las familias, y un espacio virtual para resolver dudas sobre los deberes y las tareas escolares. El Casal de Verano y el Casal de Navidad son otras dos iniciativas que se han consolidado durante el 2020, en que la conciliación familiar y laboral y la salida a la naturaleza ha sido más importante que nunca.

En la Casa de Recés, con la llegada de la crisis sanitaria se establecieron unos protocolos de actuación para la seguridad de todas las residentes y personas trabajadoras, pero además el confinamiento también ha servido para aportar nuevos espacios de convivencia, diálogo y oportunidades educativas para las 57 mujeres que viven en la Casa.

Podéis consultar la memoria completa a continuación.

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