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Más apoyo a las personas en situación de vulnerabilidad después del coronavirus

junio 2020

Fundación de la Esperanza

atención a famílias, atención social, desconfinamiento

Touria es una de las usuarias que en la última semana ha podido volver a pasar por la Fundación de la Esperanza. Aquí ha quedado con Ofèlia, profesional del servicio de Atención Social, con quien ha mantenido el contacto durante los dos meses y medio de confinamiento: «En casa he tenido más trabajo que nunca” explica Touria. “En la familia hemos estado bien de salud, pero con los niños pequeños en casa y mi marido y yo sin trabajo, si no fuera por la Esperanza, no tendríamos ni para comida”, explica. Como otros muchos usuarios, ella se ha visto afectada por un ERTO en la empresa donde antes trabajaba a media jornada, pero desde el mes de marzo el dinero de la prestación social todavía no le ha llegado. Gracias a una de las 220 ayudas alimentarias del programa Caixa ProInfància distribuidas por la Fundación de la Esperanza, durante estos meses ha podido hacer la compra para la comida. Ahora lo que más le preocupa es poder pagar el alquiler del piso, ya que vive al día  y además con la incertidumbre de no saber si recuperará el trabajo, una situación que empeora cada semana que pasa: “son muchos meses sin un ingreso en casa” se lamenta.

En otra sala, la hija de Jamila pide la atención de su madre. “El confinamiento ha sido muy difícil cuando eres una madre sola con dos criaturas pequeñas” acaba diciendo la Jamila. En su caso, espera poder conseguir un contrato de trabajo en algún sector como la limpieza, la hostelería o los supermercados, para así poder regular su situación legal en el país: “Necesito un contrato a jornada completa y mínimo de un año” explica.

Crece la vulnerabilidad 

Para los usuarios de la Esperanza, los meses en los que ha durado la pandemia han supuesto un incremento de su situación de vulnerabilidad. Las dificultades para encontrar trabajo, la conciliación familiar con los niños en casa en muchos casos monomarentals, el alquiler de la vivienda o el acceso a las ayudas sociales, son los principales obstáculos que ha visto la Claudia, profesional del servicio de Inserción Laboral, en las primeras entrevistas después del confinamiento. Desde el inicio del estado de alarma, más de 800 personas han recibido ayuda telemática de la Fundación de la Esperanza. La mayoría son personas y familias que ya eran usuarios de la FE, “Pero también nos llegan nuevos usuarios, personas que no conocen los círculos de ayudas sociales pero que con la crisis sanitaria y económica se han encontrado de repente en una situación de exclusión social”.

“Desde el inicio del estado de alarma, más de 800 personas han recibido ayuda telemática de la Fundación de la Esperanza”

“Para nosotros estas primeras semanas están siendo muy importantes, para reencontrarnos presencialmente y conocer a los nuevos usuarios” dice Claudia. “Por eso desde la Esperanza nos sentimos con la responsabilidad de atender a todos estos casos y ser eficientes en nuestro trabajo”.

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