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Madurar trabajando

julio 2021

Fundación de la Esperanza

Associació Gabella, Escola Mirall, Monitores, Premonitores, Servicios Educativos

Rim (16 años) y Nerea (14 años) están aprendiendo este verano que trabajar no está reñido con pasarlo bien. Ambas adolescentes son usuarias de los Servicios Educativos de la Fundación de la Esperanza y comparten una vocación de ayuda y trabajo con los más pequeños: “Nuestro objetivo es convertirnos en monitoras”. Por eso, ya se han formado como Premonitoras de ocio con la Escola Mirall, organizado por la Associació Gabella de Ciutat Vella con la que colabora la Fundación. Se trata de una formación teórica y práctica que inicia a las adolescentes en este mundo.

En cuanto a la parte teórica, no solo han aprendido a hacer juegos y actividades dirigidas a los niños, sino que también “nos han explicado como los tenemos que tratar y como les podemos transmitir valores”, aseguran. Esta semana están haciendo las 30 horas de prácticas del curso en el Casal de Verano de la Esperanza: “Lo estamos disfrutando todo, desde las excursiones y actividades como las que hemos hecho hoy en el Parc de la Ciutadella, hasta reír juntas y escuchar las cosas que nos explican”. “Se ayudan mucho entre ellos, hay muy buena comunicación y confianza entre los niños” y eso les ha sorprendido muy positivamente. “A veces nos explican pequeños problemas o conflictos que miramos de solucionar con ellos”, dicen, “eso personalmente nos está ayudando mucho a madurar”. “Y hemos ganado mucha paciencia”, afirman entre sonrisas.

Monitora de la Casa

Por su parte Wissal (18 años) hace cuatro meses que entró a vivir en la Casa de Recés de la Fundación de la Esperanza, un espacio de acogida y de acción social directa para mujeres jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. “A mí me gustan los niños, jugar y hacer actividades, ir de colonias y pasar el verano con ellos” explica. “Cuando cumplí 18 años pensé: ¿Por qué no lo convierto en un trabajo?”. Y así fue como se apuntó al curso para obtener la titulación de Monitora. “Me siento vinculada a la Fundación y me gusta dar las gracias no solo con palabras, sino haciendo cosas y ofreciendo parte de mi tiempo”, por eso realiza las prácticas en el Casal de Verano.

En su segundo día como monitora en prácticas con el grupo de 10 a 12 años se han desplazado al Parc de la Ciutadella, junto a Rim y Nerea, donde han jugado a fútbol y han hecho juegos de agua con los niños. “Nos lo hemos pasado muy bien” asegura, reconociendo que todavía estaba un poco nerviosa por tener que recordar los nombres de todos los niños y niñas de su grupo: “Es muy importante que te conozcan como monitora, pero también que tú los conozcas a todos ellos” explica.

 

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