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La Esperanza y Sant Joan de Déu inician la formación en Atención Domiciliaria

noviembre 2020

Fundación de la Esperanza

Atención Domiciliaria, Dependència, formació, formación, inserción laboral, SJD

La Fundación de la Esperanza, en colaboración con la Fundación de Atención a la Dependencia de Sant Joan de Déu (SJD), ha puesto en marcha una nueva formación para adquirir la competencia necesaria para fomentar la autonomía de las personas en el cuidado desde una perspectiva integral. Y lo hacen en un espacio muy singular dentro de la Fundación SJD, donde se recrea el espacio habitual de trabajo de los cuidadores y cuidadoras (cocina, habitación, baño), para que la experiencia sea lo más real posible. Entre los objetivos del curso destaca reconocer situaciones de riesgo, enfermedades o cambios emocionales relacionados con la dependencia y cómo abordarlo aplicando diferentes protocolos de actuación. Así, no solamente aprenden a mover a una persona enferma o bien a cocinar para ella sino que también les enseñan valores como la empatía, la responsabilidad y los principales aspectos de la comunicación con las personas a su cargo.

Anna Pérez se mueve en la cocina como pez en el agua. Es enfermera desde hace 41 años y una de las fundadoras de la Fundación de Atención a la Dependencia de SJD, entidad que ha dirigido desde que ésta nació, en 2010, hasta que se jubiló hace escasos meses. Ahora colabora de otra manera, como voluntaria. Y lo hace con pasión y dedicación, como todo lo que ha hecho hasta ahora: “Mi profesión es mi vida” asegura. Anna tiene experiencia como docente de Enfermería, pero por primera vez su auditorio no viene del mundo universitario sino de la vulnerabilidad y aplica sus conocimientos profesionales en la práctica de los cuidados diarios de las persones en situación de dependencia.

Buenos hábitos para cerrar el ciclo

 

“A mí no me interesa tanto enseñarles a hacer croquetas, que también, sino explicarles a través de la cocina la lógica de los hábitos” apunta Anna. Para Núria Codorniu, directora de la Fundación SJD, “estamos cerrando el ciclo”. Porque “mientras sensibilizamos a los cuidadores en sus propios hábitos, nos estamos asegurando que eso se traslade a la persona dependiente”. En el módulo de cocina de este curso, Anna enseña a trabajar el producto de proximidad y de temporada, a economizar en el menú sin perder calidad alimentaria y a conocer productos de la tierra, ya que la mayoría de los estudiantes proceden de otros países y desconocen la amplia variedad de la cocina de mercado de proximidad. “Ayer les enseñé a cocinar níscalos y nadie había visto ninguno antes” dice.  Ambas aseguran que los 15 alumnos del curso, algunos con cierta experiencia en el cuidado de personas, están demostrando muchas ganas de aprender y “abriendo los ojos a la necesidad de formarse en este ámbito para acceder al mercado y mejorar sus condiciones laborales”.

Una de estas alumnas es Paula, gobernanta de hotel hasta que los efectos de la Covid-19 la dejaron sin trabajo. El curso le está descubriendo su verdadera vocación en el cuidado de las personas. Creo que “todo el mundo que trabaja con personas dependientes tendría que hacer un curso como éste”. Paula admite que es fácil cometer errores provocados por los propios prejuicios con la gente mayor, como por ejemplo agacharse antes de que lo hagan ellos para recoger algo del suelo o ir a buscar un sobre a su nombre del buzón. “Me he reseteado”, dice. “He aprendido que lo que tenemos que hacer es estimular su independencia para mejorar la autoconfianza”, por lo que es muy importante comunicarse mejor y entender qué está pasando en su cabeza y su cuerpo para saber cómo reaccionar.

 

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