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Competencias digitales contra la desigualdad social

septiembre 2020

Fundación de la Esperanza

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Durante el confinamiento muchas personas en riesgo de exclusión se volvieron todavía más vulnerables por las dificultades de acceso al mundo digital, bien porque no tenían ordenador en casa, bien por la falta de conocimientos básicos para usar la tecnología que nos ha permitido mantenernos en contacto con el mundo exterior. Cuestiones a priori tan simples como perder el miedo al ratón, saber enviar un correo electrónico, realizar una búsqueda o rellenar un formulario puede suponer un mar de dudas para quien no está habituado a hacerlo. Desde el servicio de Atención Social de la Fundación de la Esperanza se detectó la existencia de esta necesidad y, junto al servicio de Inserción Laboral de la Fundación, han puesto en marcha un proyecto piloto de formación en Competencias Digitales Básicas que mejorará la vida de las personas ahora que saber hacer trámites online es más necesario que nunca.

Para Maite Pubill, técnica de Formación de la Fundación, “la falta de competencias digitales es un hándicap para nuestros colectivos, en su día a día”. Desde solicitar la prestación de desempleo, las becas comedor, una cita para el médico o hacer trámites de inmigración, hasta realizar una videoconferencia, usar WhatsApp u otras. “Más allá del confinamiento, estas gestiones cada vez son menos presenciales y más online”, asegura Pubill. El programa, creado conjuntamente por los servicios de Atención Social y de Inserción Laboral, consta de cinco sesiones y “permite que los usuarios se familiaricen con el ordenador, le pierdan el miedo y sean capaces de realizar trámites simples o, incluso, de modificar su currículum o insertar en él una foto”.

Ir a la biblioteca

Para no perder la dinámica una vez terminado el curso, desde la Fundación se recomienda utilizar los recursos que tienen a su alcance para continuar practicando y, en caso de no disponer de ordenador en casa, ir a la biblioteca. “Aunque la democratización de la conectividad es un tema social que hay que mejorar”, afirma Pubill.

Morad está sentado ante el ordenador, con guantes y mascarilla. Con el móvil al lado espera la confirmación por un mensaje de texto de la creación de su cuenta de correo personal. Hacía mucho tiempo que era consciente de que necesitaba entrar en el mundo digital, pero el trabajo de buscar trabajo le ocupaba demasiado tiempo. Y, por fin, está aprendiendo. “Hoy en día es imprescindible conocer Internet, te facilita el día a día, nos tenemos que adaptar”, asegura.

Ouafaa está a más de una mesa de distancia y se la ve enfrascada en la tarea. Está muy motivada con el curso: “lo necesito para hacer trámites, para los niños, para todo”. Antes de comenzar la formación tenía algunos conocimientos previos “pero me faltaba práctica”, dice. En casa tiene ordenador y quiere seguir utilizando todo lo que ha aprendido.

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