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Cantar en el Palau de la Música, un sentimiento muy especial

diciembre 2020

Fundación de la Esperanza

Sala de musica

Cada jueves, el Palau de la Música Catalana acoge los ensayos de una coral infantil en
que Alba es la directora, y Adriana (10 años), y Salma (8 años) son dos de las voces que
la forman. Esta es la iniciativa Palau Víncles en que los niños de los Servicios Educativos
de la Fundación de la Esperanza participan desde el curso 2014-2015.

El objetivo del proyecto es acercar un espacio tan emblemático como el Palau de la Música a las
entidades y a las personas del distrito de Ciutat Vella, una iniciativa que ha conseguido
que cada vez más niños y niñas de la Fundación de la Esperanza aprendan y disfruten
de la música.

Durante los primeros días, los ensayos se hacen en la sala del Orfeó
Català, una sala majestuosa llena de detalles modernistas y justo por debajo del
escenario: “un entorno idílico que desde el primer momento ha animado a cantar”
asegura Alba.

El ensayo empieza con el calentamiento de la voz y con unos ejercicios de vocalización
y respiración “para, poco a poco, ir cogiendo una buena técnica para cantar”. Este año,
los ensayos de la coral empezaron en el mes de octubre y semana tras semana el
repertorio de canciones ha ido creciendo. Cuando en el piano de cola suenan los
primeros acordes de Salima, una canción popular marroquí con la letra en árabe, llega
el mejor momento para Adriana: “me gusta esta canción porque también hacemos un
baile para acompañarla”.

Objetivo: cantar en el Palau

 

Como todos los hábitos y las rutinas desde el inicio de la pandemia de la Covid-19, este
curso los ensayos de la coral también se han tenido que adaptar a las nuevas medidas
sanitarias recomendadas, como llevar la mascarilla para cantar: “Hemos tenido que
introducir nuevos ejercicios para aprender a respirar bien, sin forzar la voz y sin
cansarse” dice Alba.

Para Salma, a pesar de que está muy acostumbrada a llevar la mascarilla a lo largo de todo el
día “a veces se hace un poco difícil para cantar, ya que tenemos que estar separados los
unos de los otros y nos cuesta más escucharnos” explica.

A pesar de todo, Salma ya es el segundo año que participa en la coral y para
ella lo más importante es que puede continuar cantando: “me gusta mucho la música y
cantar, para mí es el mejor momento de la semana”.

En los ensayos, además de la técnica musical, se trabajan muchos otros aspectos
beneficiosos “como la autoestima, la cohesión de grupo y la participación y el trabajo
en equipo” asegura Alba.

El objetivo es que a finales de curso se haga un concierto en
que participan muchas otras corales infantiles que también forman parte del proyecto
Palau Vincles. “Es uno de los momentos más esperados del año, tanto por los niños y
niñas como para las familias que los vienen a ver” asegura Alba, que ya tiene la
experiencia de los otros años. “Para las familias, ver a sus hijos sobre el escenario con
la sala llena y aplaudirlos, es brutal, es un sentimiento muy especial”.

Sala de musica 2

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