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Aprender juntos, crecer en familia

mayo 2021

Las relaciones entre padres, madres e hijos e hijas tienen una gran influencia en la mayoría de los aspectos del crecimiento y el desarrollo de los niños y adolescentes. En la Fundación de la Esperanza se trabaja de una manera integral con las personas y aquellos factores que pueden generar vulnerabilidad social, y esto también incluye la convivencia y el bienestar de las familias en situación de vulnerabilidad. Por este motivo, durante este curso escolar se ha reiniciado el proyecto Aprender juntos, crecer en familia, que forma parte del programa CaixaProinfància desde el año 2011-2012 y que tiene como objetivo mejorar la convivencia familiar, la comunicación y la satisfacción de la vida familiar facilitando un aumento de las oportunidades de éxito personal y escolar de los niños.

“La familia es uno de los ejes más importantes del crecimiento y el desarrollo de los niños” afirma Eva, coordinadora de los Servicios Educativos de la Fundación, “por eso desde la Esperanza creemos que es muy importante fomentar las competencias parentales para mejorar el clima familiar y educativo y ayudar en la transmisión de valores y actitudes” explica.

“Es importante que aprendan a escucharse»

 

Un día a la semana y durante seis meses, las familias con niños entre los 6 y los 14 años, se reúnen para participar en las 15 sesiones del programa: “Las familias tienen que estar motivadas para transformar la situación respecto a los hijos/as y trabajar ámbitos como la comunicación con ellos y con la escuela” explica Eva. En la sesión “Comemos en familia”, se han trabajado, de una manera dinámica y participativa, aspectos como los hábitos durante las comidas y sus responsabilidades domésticas. Después de un descanso para merendar, la sesión ha continuado con la elaboración en grupo de un menú con una dieta equilibrada y saludable, que más tarde se podrá usar de guía en casa.

Durante el curso se trabajan varios aspectos, desde las muestras de afecto en el entorno familiar, la comunicación y la conexión con la escuela, el ocio en familia o cómo se pueden afrontar los problemas cotidianos más comunes: “Queremos promover unos vínculos afectivos, estables y seguros para evitar situaciones como el estrés parental” señala Eva. Para la Marelin, estas sesiones le han servido para mejorar la comunicación con sus hijas: “Nos han ayudado a acercarnos y a entender los diferentes puntos de vista” explica, y añade: “También tenemos la oportunidad de hacer piña entre los padres y madres, ayudarnos y conocer con quién pasan tiempos nuestros hijos”. “Lo importante es que al terminar, entre unos y otros aprendan a escucharse, adquieran valores y normas en casa, se fomente la corresponsabilidad y se creen hábitos saludables” concluye Eva.

El programa Aprender juntos, crecer en familia, se trabaja de una manera interdisciplinar y en red dentro de la Esperanza, y forma parte de una estructura más amplia de recursos de atención, prevención y actuación hacia las familias en situación de vulnerabilidad.

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