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Adicción a las pantallas en niños y adolescentes

febrero 2020

Fundació de l'Esperança

adicción pantallas, adolescentes, apoyo educativo

Los smartphones, las tabletas, los ordenadores y un gran abanico de pantallas, forman parte de nuestra vida diaria y también de la vida de niños y de adolescentes. El ocio, la comunicación, la educación… todo pasa por una pantalla. ¿Pero cómo se puede detectar si se hace un uso abusivo? ¿Qué se puede hacer para tener una relación más saludable con el móvil y, literalmente, no estar enganchados a las “pantallas” hasta convertirse en una adicción?

Los adolescentes de la Fundación de la Esperanza han participado en un taller facilitado por el personal de la unidad AIDIR de la Universidad Internacional de Cataluña dónde han tratado el tema. La ansiedad, la irritabilidad, la inquietud, los pensamientos obsesivos o el aislamiento social, son algunas de las conductas habituales en niños y adolescentes adictos a las pantallas: “La adicción a las pantallas pasa más desapercibida que otras adicciones como el alcohol o las drogas, pero es igual de peligrosa” explica Lorena Moya, enfermera de la AIDIR. “La adolescencia es una etapa de cambios en la que si se detecta una adicción se podría arrastrar durante años, por eso es tan importante tratar el tema desde muy jóvenes”, asegura.

«La adicción a las pantallas pasa más desapercibida que otras adicciones, pero es igual de peligrosa»

El uso incorrecto y desmesurado de las nuevas tecnologías afecta la salud física de los jóvenes, siendo una causa de sobrepeso y sedentarismo, además de tener efectos negativos en las horas de sueño. Oussama (16 años) escucha durante el taller con atención, y reconoce que los viernes y los sábados por la noche, cuando al día siguiente no hay escuela, se puede pasar un buen rato mirando la pantalla del móvil antes de ir a dormir. “Este hecho tanto habitual en los adolescentes puede afectar la segregación de melatonina, una hormona que regula el ciclo del sueño y que el cerebro emite antes de ir a dormir” explica Lorena, “es el que se conoce como vamping”. “La falta de concentración, el deterioro en el rendimiento escolar, o respuestas emocionales como enfadarse si se prohíbe el uso de los móviles, son otras conductas también propias de los adolescentes adictos a las pantallas”, señala.

 

 

Consejos para evitar la adicción

Si se quiere mantener una relación sana con las pantallas y no caer en la adicción, en especial entre los jóvenes y adolescentes, una generación que ya son nativos digitales, se pueden seguir unos sencillos pasos que también escucharon los jóvenes de la Fundación de la Esperanza:

Fijarse unos horarios en el día para utilizar el móvil, las tabletas o el ordenador.

Es importante realizar otras actividades de ocio como leer, hacer deporte, ir al cine…

Una buena manera de evitar el aislamiento ante las pantallas es jugar a videojuegos con alguna otra persona, compartiendo el rato con alguien.

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