Este año se han organizado doce salidas, cada una pensada para compartir tiempo de calidad, descubrir nuevos entornos naturales y disfrutar de actividades conjuntas fuera de la cotidianidad.
Hemos hablado con algunas de las familias para conocer mejor cómo viven las salidas y qué representan para ellas.
Un día para desconectar
Las dificultades cotidianas, las preocupaciones económicas o la carga de las responsabilidades familiares a menudo dejan poco espacio para el descanso y el ocio. Por ello, muchas familias destacan las salidas como una oportunidad para cambiar de aires, disfrutar de la naturaleza y vivir un día tranquilo.
«Ha sido muy importante para mi familia dejar los problemas en Barcelona y pasar un día tranquilo, ver a mis niños jugar con alegría, pasear y conocer otras familias.» – Anónima
«Nos hace olvidar las cosas malas por un día. Nos sentimos muy acompañadas y nos tratan con mucho cariño. Mis niños estaban muy felices.» – Anónima
Tiempo para compartir en familia
En un contexto marcado por las obligaciones, las salidas ofrecen un espacio para hacer cosas juntos, jugar con los niños en un ambiente distendido y crear recuerdos compartidos. Con todo, se refuerza el vínculo afectivo entre los miembros de la familia.
«Fue una experiencia buena para pasar tiempo en familia al aire libre, el espacio muy bueno y las actividades también. Lo recomendaría siempre.» – Hanane
«For our family, that Sunday excursion to the mountains was pure joy—a chance to slow down, connect with nature and create beautiful memories together.»– Harjeet
Sentirse parte de una red
Las salidas también favorecen la relación entre familias que tienen vivencias parecidas. Conocer otras personas, conversar, compartir inquietudes y sentirse acompañadas contribuye a generar vínculos y a reforzar la red de apoyo que se genera.
«En las salidas me siento acompañada y segura de tener una red de apoyo.» – Krizia
Cuando preguntamos a las familias qué recuerdan de las salidas, no hablan solo de las actividades. Hablan de la tranquilidad, de la diversión tanto de niños como de adultos y de sentirse acompañadas. Este es, precisamente, el valor del proyecto: el bienestar emocional de las familias.

